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Este es mi cuarto año de universidad y ya estoy cansada.
Cada día odio más ir a clase y, creo, que no es por la carrera en sí, sino por todo aquello que engloba la universidad:
profesores + gestión universidad
La gestión es lo más gracioso de todo, cuanto más dinero mejor que mejor, no nos importa nada más.
Impongamos reglas absurdas que obliguen al alumno a pagar más y contratemos becarios y gente parcial para dar clase, que nos sale más barato! y lo que sobre, pa’ la saca.
Pero lo que más me está frustrando es el trato vejatorio que te dan los profesores de aquí.
Parten de la premisa de que ellos son superiores y tu un ser insignificante que tienes que dar gracias cuando te aprueban un examen o unas pácticas o, simplemente, te hablan.
Me cansan.
Esta semana ha sido la más rara y todavía me han liado más en mi cacao mental:
Por un lado se esta muy bien en casa, volviendo a mis principios de diseño, aprendiendo cosas por mi cuenta, siguiendo todo aquello que dejé atrás una vez comencé la universidad.
Me encanta trabajar así.
Siguiendo la rutina en la universidad, odio coger el 44, odio ir a clase, odio perder el tiempo entre horas, odio la simple imagen de estar allí, me dan mala gana y me entristece ver que no avanzo personalmente.
Por otro lado, he conocido unas asignaturas de libre elección dedicadas realmente a lo que me gusta, el diseño.
Los profesores nos han hablado desde una perspectiva práctica, ejemplos y proyectos suyos, como les ha tratado la vida siguiendo ese camino y cual es la realidad actualmente.
Me he dado cuenta de qué es lo que realmente quiero hacer y para ello necesito tiempo para dedicarle.
No se que voy a hacer, sólo se que el lunes llegará la misma sensación de tristeza.
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